Boda en castell emporda

Casarse en un castillo de la Costa Brava

Producir una boda es muy complejo. Entran en juego multitud de elementos, un sinfín de tareas y profesionales que necesitan ser coordinados. Y, por si eso no fuera suficiente, eres consciente de que los novios tienen las más altas expectativas puestas en ese único día. Todo debe ser perfecto. No hay espacio para el más mínimo desliz. Sí, producir una boda es muy complejo, pero también es muy enriquecedor, especialmente cuando trabajas en una localización que conoces como la palma de tu mano. Así es como nos sentimos cada vez que volvemos al Hotel Castell d’Empordà

Son innumerables los enlaces que hemos organizado en sus dependencias. Ceremonias de todo tipo y con muy distintas necesidades. Unas necesidades que hemos podido satisfacer gracias a la versatilidad del castillo. Ceremonias hindúes en el campo de olivos, aperitivos en el jardín, cocktails en la piscina,... Imposible mencionarlas todas. Lo importante de esto es que, con la experiencia, te das cuenta de lo vital que resulta conocer bien los entresijos de un espacio para poder proporcionar a tus clientes la mejor boda posible.

Todo esto fue lo que nos pasó por la mente este pasado sábado cuando volvimos al castillo para participar en la organización de nuestro último enlace: la boda de una encantadora pareja inglesa. Como encargados de la producción técnica y artística del evento, desplazamos al lugar a nuestros coordinadores,  técnico y artístico, y a nuestros técnicos de sonido con la misión de que todo saliera perfecto. Eran muchos los espacios que debían ser debidamente sonorizados e iluminados. No solo el de la ceremonia, sino también los espacios destinados al aperitivo y a la cena,  la zona de baile y el salón Napoleón.

Para hacer del jardín del castillo un lugar único, iluminamos los árboles con luces de colores y tiras decorativas, además instalamos letras luminosas con las iniciales de los novios. En la zona de baile y en la sala contigua, la sala Napoléon, en cambio, optamos por utilizar luces decorativas.

La ceremonia fue oficiada en inglés por uno de nuestros maestros de ceremonias y amenizada, igual que el aperitivo, por un dúo de guitarras. La pareja fue la encargada de proponer la selección musical.

El banquete incluía una proyección y algunos discursos, por lo que fue necesario coordinar los distintos momentos de la misma junto al personal del hotel. Tras la cena, era el momento de pasar a la sala de baile y, para que novios e invitados pudieran bailar, una de nuestras bandas tocó una selección de música pop. Fue una hora y media de música en directo rematada  con una sesión de DJ que, a juzgar por sus caras, dejó a los asistentes más que satisfechos.

Iluminación, música, sonorización, coordinación,… un montón de piezas que encajar y que acabaron funcionando como un reloj suizo gracias a los grandes profesionales con los que colaboramos y a que en el Hotel Castell d’Empordà siempre nos sentimos como en casa.